#1 Te pego un párrafo de un libro que justo estoy leyendo ahora:
La vida de nuestros abuelos estaba por encima de todas las adversidades de la realidad, y colectivamente el ser humano era más fuerte que nadie. Hasta la muerte, que es el fin del futuro. Sufrían los individuos, pero el grupo perseveraba y se preservaba: siempre había un superviviente, un héroe en la familia, en el pueblo, en nuestra sociedad. En casa había hombres y mujeres tenaces, indómitos, aguerridos. La vida humana era más fuerte que el mundo, más que su geografía y que su historia, más que su naturaleza y su política, mucho más que todas las religiones, creencias y tiranías juntas. Nuestros abuelos eran superiores e irreductibles al poshumanismo. Eran dueños de sí mismos. Hoy somos esclavos emocionales de todo lo que nos rodea.
La vida de nuestros abuelos estaba por encima de todas las adversidades de la realidad, y colectivamente el ser humano era más fuerte que nadie. Hasta la muerte, que es el fin del futuro. Sufrían los individuos, pero el grupo perseveraba y se preservaba: siempre había un superviviente, un héroe en la familia, en el pueblo, en nuestra sociedad. En casa había hombres y mujeres tenaces, indómitos, aguerridos. La vida humana era más fuerte que el mundo, más que su geografía y que su historia, más que su naturaleza y su política, mucho más que todas las religiones, creencias y tiranías juntas. Nuestros abuelos eran superiores e irreductibles al poshumanismo. Eran dueños de sí mismos. Hoy somos esclavos emocionales de todo lo que nos rodea.