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Una gota de sangre para el diagnóstico temprano del cáncer más letal
Hay enfermedades que matan no porque sean invencibles sino porque saben esconderse hasta que es demasiado tarde. Despliegan una estrategia casi militar: se ocultan bien, se fortalecen en la oscuridad, aseguran su posición y, cuando están listas, atacan sin avisar. El cáncer de páncreas es una de ellas. Se instala en silencio, crece sin hacer saltar las alarmas y cuando finalmente se revela su presencia, suele ser demasiado tarde. Por eso tiene un pronóstico tan sombrío: apenas el 10% de los pacientes sobrevive más de cinco años tras su diagnóst
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Como siempre digo ¡bendita ciencia!