Esa moral de Trump no es una anomalía, sino un espejo deformante de la época que padecemos. Un espejo que exagera rasgos ya presentes, la mercantilización de la subjetividad, la banalización de la política, la reducción del otro a objeto. Romper ese espejo no basta; hay que desmontar la fábrica que lo produce. Recuperar el límite no como censura sino como condición de lo común, reintroducir la ética como práctica colectiva y no como eslogan, reconstruir una semiótica de la dignidad frente a la semiótica del ego.
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etiquetas: eeuu , moral , donald trump , rebelion , neoimperialismo
Un retrato fidedigno de ese tirano.
Anda!! Como podemos
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Curiosamente feijooo es lo menos influencer