- Vaya día de puta madre.
- Sí, por supuesto.
- Solete, piscina, combinados, robopilinguis… Después bufet y siesta. Joder, esto es una gozada.
- Sí, no podía ser de otra forma.
- Pues sí, como siempre.
- Obviamente.
- Y ahora, ¿qué coño te pasa?
- Nada.
- Me estás disparando el indicador de cortisol. ¿QUÉ-TE-PA-SA?
- ¿Cuánto hace que no nos quejamos de nada?
- Pero, ¿qué cojones? ¡Ahora mismo te estás quejando!
- Ya, claro, pero no así. En serio. ¿Cuánto hace que no puedo culpar a otra persona de mis problemas? ¡Maldición! Me enerva.
- …
- …
- Tío, tú eres tonto.
- ¿A qué te sientes mejor?
- … osti… pues sí.
- Lo que viene a confirmar mi argumentación.
- Cojonudo. Ahora sí que es mi día perfecto.
- Francamente, te puedes ir a la mierda.