Los ciudadanos cambian de móvil, de media, cada dos o tres años. Un comportamiento que en ocasiones termina impactando a comunidades y ecosistemas enteros, no solo por las emisiones que se generan durante su periodo de fabricación, sino también por los residuos que muchas veces terminan en vertederos sin el reciclaje adecuado. Hay un importante componente de concienciación ciudadana en este ámbito, en el que los patrones publicitarios te incitan al reemplazo del producto por esa moda que te generan ahora de que se te ha quedado obsoleto.