En ningún momento de la Antigüedad se menciona en textos sagrados o históricos la presencia de Santiago en Hispania. Sin embargo, a fines del siglo VI, en un texto conocido como Breviario de los Apóstoles, se le atribuye de la nada la predicación en las regiones occidentales, entre ellas Asturias, Galicia y Castilla. En estos lugares, sin embargo, no habría captado demasiados conversos.