Apenas 421 propietarios controlan alrededor del 50% del suelo rural privado del país. Es una cifra difícil de encontrar en otros países y convierte a Escocia en un caso prácticamente único en Europa. Lo sorprendente no es solo la concentración de tierras en unas pocas manos, sino su persistencia. Mientras gran parte del continente fragmentó la propiedad tras revoluciones, reformas agrarias o guerras, Escocia ha llegado al siglo XXI con una estructura territorial que apenas ha cambiado en siglos manteniendo su estructura feudal.