Nuestra sociedad no trata la obesidad como lo que es, una enfermedad crónica. La trata como falta de virtud. La trata como falta de carácter. No trata a los obesos como personas enfermas. Las trata como gente vaga. Irresponsable. Que no cumple con los estándares de compromiso y disciplina que la sociedad ultracompetitiva se marca. Ozempic rompe el relato de la obesidad como culpa. La sociedad pide sudor, sufrimiento, gimnasio, régimen. Porque no quiere reparar la grasa que sobra. Quiere la redención moral. El cáncer es una enfermedad permitida.