“Es el loco del frente el que nos tiene así”, me dice uno de los meseros antiguos de la Bodeguita del Medio, ese emblemático bar en la Habana Vieja donde Ernest Hemingway aseguraba que servían el mejor mojito de la isla. Los otros trabajadores conversan entre ellos, reunión de guayaberas, a la espera de que tal vez, con suerte, algún turista llegue. En el imponente hotel Inglaterra, el escenario es similar: los trabajadores deambulan con sus elegantes uniformes en una terraza vacía, los músicos cantan para ellos mismos...