Tras más de un año de discusión interna continua, han llegado a la conclusión de que “Invertir fuertemente en el desarrollo de un automóvil totalmente eléctrico cuando el mercado y la base de clientes no están listos sería un pasatiempo caro y financieramente irresponsable hacia los accionistas, los clientes y los empleados”. Según la marca, quienes tienen o quieren un Lamborghini valoran sobre todo la experiencia emocional de conducirlo; para ellos es clave no solo la respuesta del motor de combustión interna, sino especialmente el sonido del propulsor. Y esto último es lo que les falta a los coches eléctricos actuales, que emiten sonidos artificiales porque, más allá del ruido de la rodadura de marcha, son silenciosos.