En otras palabras, para mantener la coherencia del sistema numérico tal y como lo conocemos, con todas sus propiedades útiles (la conmutatividad, la distributividad, la existencia de límites), es necesario aceptar que 0,999… y 1 son la misma entidad. La próxima vez que alguien afirme que 0,999… es casi 1, la respuesta matemática es precisa: no es «casi», lo es exactamente, y las pruebas para demostrarlo son tan sólidas como los cimientos de las matemáticas mismas.