Habitaban el centro-oeste de la Italia prerromana y no se sabe si eran autóctonos -quizá descendientes de los umbros– o procedían de colonos griegos –lacedemonios, para mayor exactitud-, pero jugaron un papel fundamental en la historia de Roma por la leyenda fundacional de sus mujeres raptadas que tanto eco tuvo en el arte. Nos referimos al pueblo sabino, que tras numerosas guerras contra los romanos terminó vencido y asimilado por ellos, obteniendo la ciudadanía en tiempos de la República y fundando algunas de sus gens más antiguas.