Hace 1 mes | Por remontanim a sport.jotdown.es
Publicado hace 1 mes por remontanim a sport.jotdown.es

Por ese lado sur, Madrid se terminaba en una cuesta de tierra por la que chorreaba la sangre que lavaban los Curtidores y que hoy conocemos como el Rastro (del rastro de sangre y agua sucia). Más abajo había espacios vacíos donde se sobrevivía, un río que había sido poco menos que frente de guerra, antiguas trincheras cubiertas con dos chapas y convertidas en cuevas habitadas y puentes que comunicaban con unos arrabales donde no regían las mismas reglas que en la ciudad. Y, al final del fango, la cárcel. La cárcel de Carabanchel era el destino

Comentarios

themarquesito

El paso de pandillero a boxeador ha sido algo bastante corriente históricamente, y le dio siempre a "la dulce ciencia" esa pátina de marginalidad. Muchos han sido los casos de pandilleros que encontraron en el boxeo su particular redención: Floyd Patterson, Sonny Liston, George Foreman, Ron Lyle, etc.

Procurador

#1 Las pandillas son de cobardes, los hombres de verdad van solos.

themarquesito

#2 No omitamos el detalle de que las pandillas dan una sensación de grupo, de cohesión, que es muy importante porque el ser humano es un ser social.

sofazen

#1 Otros tantos se han hecho policías antidisturbios como 3580O2, el 11I719, el 43E05S,...