Hace 3 años | Por javi618 a elconfidencial.com
Publicado hace 3 años por javi618 a elconfidencial.com

Siendo el mejor artífice del piano, Glenn Gould (1932-1982) ha sido a la vez un pianista dañino. Y no porque lo pretendiera. El malentendido que representa su reputación estrafalaria y la tentación de imitarlo en la mera superficie ha destruido a generaciones de músicos abrumados por los complejos y abrasados en el trance de la emulación. Incluso ha aniquilado a algunos pianistas de ficción, como Wertheimer, protagonista de la novela que Thomas Bernhard dedicó a Gould.

Comentarios

cocolisto

Vaya artículo bobo.A mi también me hubiera gustado ser Einstein, Beethoven, Picasso,Miguel Ángel...Sin embargo me conformo con las pocas luces que la naturaleza me concedió y disfruto de un paseo,una comida,una puesta de Sol,la compañía de alguien...La mayor frustración es la emulación.

D

Que oigas un disco suyo y que oigas a el propio Gould tararear mientras toca y te guste, es algo que se escapa de la razón.
El día que vi en una foto que tocaba en una especie de silla de camping rota ya me pareció la *ostia.