232 meneos
6113 clics
La fascinante historia del paseo prehistórico más largo jamás documentado
Todo el que tenga hijos pequeños y haya caminado alguna vez con prisas conoce perfectamente la sensación: después de llevarlos un rato a cuestas, los brazos se cansan y tenemos que soltarlos para que caminen unos metros por sí mismos para recobrar fuerzas.
|
Click para ver los comentarios