Hace 7 años | Por Luzbel a yorokobu.es
Publicado hace 7 años por Luzbel a yorokobu.es

Hay telespectadores con más fe en lo que escuchan que en lo que ven. La Fórmula 1 y programas como MasterChef sirven como ejemplo. ¿Por qué 450 millones de personas siguen la Fórmula 1? Faltan referentes visuales para situar a los competidores en el circuito y hay una confianza plena en las palabras de los comentaristas: «Fulano va por delante». Aquí hay, pensé, un caso de suspensión de la incredulidad.

Comentarios

Mister_Lala

Yo desde que vi "quiz show, el dilema" no me creo nada de la tele. Ni los concursos. Aparte de que ya se han dado casos sonados de tongo televisivo en pasapalabra, y quién quiere ser millonario.

anor

Esa confianza no se reduce a la formula 1 o a los concursos de cocina, los espectadores ven la television como si estuvieran ante un oraculo que lo sabe todo y que todo lo que dice es verdad. Recuerdo una frase de Homer Simpson: " Si lo dice la television, es que es verdad"

Wolverine
editado

Entiendo el trasfondo del articulo a pesar que el ejemplo de la formula 1 no es del todo exacto.
Para los aficionados "de toda la vida" la emoción no solo la trasmiten los comentarios. Las imágenes de adelantamientos en tiempo real, las multi-camaras, la app oficial de tiempos nos ayudan mucho a la hora de saber qué esta pasando en la pista.

D
editado

Es un artículo sobre un tema interesante que me parece poco desarrollado, en general la emoción de muchas de estás cosas está en conocer a fondo el deporte, si no es así no puedes apreciar mucho de lo que pasa.

Ahí es donde entra el comentarista, mucha gente no sabe nada de formula uno ni de cocina, y esos comentarios de alguien que tiene más experiencia en ello ayudan.

También creo que se pierde en los ejemplos, son ejemplos que no importan, la gente que ve esos programas es por pasar el rato, el sentido crítico no aporta nada, especialmente si no es un tema que te importe lo suficiente.

Esto es importante, especialmente, cuando vemos telediarios, leemos el periódico, etc, pero en un concurso o en un deporte, no creo que sea especialmente importante. Y quizás es esa suspención de la credibilidad lo que te permite disfrutar algo que realmente no te importa lo suficiente como para volverte un experto.

PS: Yo cada vez que veo una película donde por alguna parte sale algo de "hacking", me pone de mala hostia, supongo que no tengo que explicar mucho porque. Hace unos días escuche en una pelí algo de que localizaron la dirección I-S-P del atacante, wow.