Hasta hace 500 millones de años, la vida en la Tierra era lenta. Los mares albergaban microbios unicelulares y criaturas de cuerpo blando en su mayoría estacionarias. Pero al inicio de la era cámbrica, hace unos 540 millones de años, todo explotó. Los cuerpos se diversificaron en todas las direcciones, y muchos organismos desarrollaron apéndices que les permitían moverse rápidamente por su entorno. Estos ecosistemas se convirtieron en lugares competitivos llenos de depredadores y presas.