Un nuevo estudio corrobora que es malo poner el aire acondicionado todo el tiempo, pero no por lo que crees, tiene que ver con el termostato interno del cuerpo. En pleno agosto, con las calles que arden, entras en la oficina y te recibe un frescor polar, y tu cuerpo descansa, deja de luchar para enfriarse. Todo va bien hasta que sales a mediodía y el asfalto parece una plancha, y entonces parece que has entrado en el infierno y te sientes peor que nunca. A mucha gente le ocurre lo mismo: el calor “de fuera” se siente cada verano más violento.