No fue un truco visual ni una metáfora poética. Fue un nuevo tipo de frente de marea o macareo —olas de marea que avanzan río arriba— que los investigadores bautizaron como matrix tide (marea matriz). Y su aparición no solo sumó una nueva “vista espectacular” al célebre catálogo del Qiantang, sino que abrió una ventana inesperada hacia la física universal de las ondas no lineales.