Un equipo científico chino ha desarrollado una carpa sin espinas mediante edición genética. El nuevo pez promete cambiar el consumo, el procesado industrial y la acuicultura intensiva, con su llegada al mercado prevista para 2026. Durante décadas, la carpa cruciana ha sido uno de los pescados más consumidos en China por su sabor y valor nutricional. Sin embargo, siempre arrastró un problema difícil de resolver: más de 80 espinas pequeñas que complican su consumo y limitan su uso industrial.