Para el Curtin Institute for Energy Transition, el problema ha pasado desapercibido porque no se parece a la contaminación “clásica”. El fondo del problema es doble: pobreza energética y sistemas de residuos que no funcionan. Sin gas asequible, sin electricidad estable, sin recogida regular de basura, cualquier política se queda en papel.A esto se suma una tendencia global inquietante: el uso de plástico sigue creciendo y podría triplicarse en las próximas décadas. Más envases, más residuos, más presión sobre comunidades que ya viven al límite.