Se trata de la primera pareja de halcones peregrinos salvajes urbanitas, es decir, que han elegido anidar en un entorno urbano de Euskadi en lugar de en uno de los muchos parajes naturales próximos a Getxo, el municipio en el que se han ‘empadronado’.
“Son parejas excepcionales que se cuidan y quieren para toda la vida”, explican los ornitólogos. Al contrario que ocurre con otras especies, como las gaviotas.
Mercedes bautizada así, en honor al templo que les da cobijo y Tony, un macho ‘de Bilbao de toda la vida’, ya que nació en una cantera cercana al ‘botxo’, están además, esperando polluelos.