Se consideraban una ingeniosa tecnología de transición: los híbridos enchufables, conocidos como PHEV, debían combinar las ventajas de los motores eléctricos y de combustión — eficientes en el uso diario, limpios sobre el papel y atractivos para los conductores de coches de empresa. Sin embargo, un estudio reciente del Instituto Fraunhofer de Investigación de Sistemas e Innovación (ISI), del Öko-Institut y de otras instituciones de investigación muestra que la realidad es diferente.