La Cámara de Cuentas ha hecho saltar por los aires el discurso con el que el PP defendió durante años el proyecto de La Nueva Romareda. Lo que comenzó como una operación que, según Jorge Azcón y Natalia Chueca, “no iba a costar ni un euro de dinero público”, se ha convertido ya en un agujero de cerca de 180 millones financiado mayoritariamente con recursos públicos y rodeado de dudas sobre su viabilidad, transparencia y gestión.