Son graciosos, provocadores y, a veces, de mal gusto. Los memes se han convertido en parte de nuestra comunicación cotidiana y, al mismo tiempo, en una poderosa herramienta política.
El humor siempre se usado para decir lo que no se podia decir, con escasos medios y visibilidad, pero ahora es otra cosa, ahora esta para difundir odio. Y lo hacen muchas veces los que tienen medios de sobra para difundir su propaganda.