El intento de China de construir un sistema financiero basado en el renminbi, fuera del alcance del dólar estadounidense, está ganando adeptos como forma de eludir las sanciones.
Lo está haciendo de p. madre para acelerar la movilidad eléctrica, la caida del petrodolar y por último hundir el imperio yanki. Con la inestimable ayuda de los sionazis que manejan la Casa Blanca, claro.