En el fraude de los likes, el estafador se hace pasar por una empresa de marketing y propone a la víctima tareas digitales sencillas, como dar “me gustas” a publicaciones, seguir cuentas en redes sociales o ver vídeos o anuncios online, todo ello a cambio de una pequeña recompensa. Una vez cumplida y pagada la primera tarea, la víctima se anima a solicitar un nuevo cometido. Entonces, el estafador le exige un depósito o cuota para acceder a él. Cuando la víctima paga y cumple con su trabajo, el supuesto empleador desaparece
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