China desafía a Occidente con un rompehielos nuclear para expandir su influencia en el Ártico. Pekín busca nuevas rutas comerciales y recursos energéticos mientras crece la tensión con EEUU por el control de la zona. Capaz de atravesar placas de hielo de hasta 2,5 metros de espesor, el último rompehielos ártico de China es un potente símbolo de las ambiciones de Pekín en el extremo norte, donde la tensión se ha disparado por los intentos del presidente estadounidense Donald Trump de reclamar el control de Groenlandia.
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