La conducta de Trump coincide con las críticas de la izquierda a la política de EEUU —un imperio rapaz y oligárquico que despoja de sus recursos a las naciones más pobres y pequeñas. Al final esas críticas no eran tan estúpidas. Trump, un empresario fascistoide vulgar que utiliza el poder del Estado para enriquecerse a sí mismo y a sus amigos, tiene la mala educación de decir la verdad. ¿Hasta qué punto la descripción del imperialismo de Lenin se ajusta a lo que Trump está haciendo o intentando hacer?
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