Cuando todos duermen, a menudo me siento solo,
y presto con gusto mi oído a la noche.
Entonces, la sabiduría fluye hacia mí,
y me dice lo que no puedo oír cuando todos están despiertos.
Es como si las cosas me mostraran solo su gris superficie diaria,
de noche, cuando las muchas miradas crudas
ya no se posan en ellas, su esencia me habla.
Cuando el extraño placer y el dolor se funden en uno,
oscuramente murmura la gran canción del universo,
ymi corazón se hunde con su salvaje codicia.
Solo mi alma impasible escucha.
Oigo girar las ruedas secretas:
las que oboligan a que todo gire mientras ellas giran.
Emmanuel Von Bodmann.
Feindesland
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