China acelera su estrategia para asegurar el uranio, clave para su ambicioso plan nuclear. Aunque ya opera más de 50 reactores y construye decenas más, depende en un 70% de las importaciones. Para reducir esa vulnerabilidad, Pekín invierte miles de millones en reservas, explora grandes yacimientos como el de Ordos, desarrolla técnicas de extracción en arenisca y logra hitos como obtener uranio del agua de mar. Además, busca alianzas con países vecinos y apuesta por alternativas como el torio para garantizar su independencia energética futura.