Un fotógrafo captó este extraordinario lugar donde los cuerpos de las ballenas yacen en aguas poco profundas. Si hubieran muerto de forma natural, sus cuerpos estarían esparcidos por el océano. Las imágenes cuentan la historia de unas profundidades marinas privadas de un sustento vital y de ecosistemas enteros que nunca llegarán a formarse. En el este de Groenlandia, Alex Dawson se introdujo en el océano por un agujero abierto en el hielo marino. Se hundió en la oscuridad y, a solo unos metros de profundidad, encontró una fosa común de ballenas
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