A finales de la década de 1950 surgió una curiosa moda juvenil conocida como "phone booth stuffing" (literalmente "rellenar cabinas telefónicas"). El reto consistía en introducir el mayor número posible de personas dentro de una cabina telefónica pública, las pequeñas estructuras de metal y vidrio que durante décadas fueron un elemento habitual en calles, estaciones o campus universitarios,. Aunque hoy pueda parecer una simple broma sin importancia, en su momento se convirtió en una auténtica tendencia entre estudiantes y universitarios.