
Casi toda la península tiene encinas más o menos cerca dentro del marco mediterráneo.
Pues bien, si os acercáis a un encinar y no veis en sus ramas este liquen difícil de confundir por su aspecto peloso, es que el aire está muy contaminado.
Afectada por el dióxido de azufre, el oxido de nitrógeno y el amoniaco y derivados de los abonos agrícolas impiden su desarrollo, su ausencia implica que los valores de estos compuestos cuadruplican los niveles considerados normales o de un aire limpio.
Los motivos por los que estos compuestos están en exceso en el aire se deben en esencia a los sistemas que consumen combustibles fósiles. A nivel local, mayormente vehículos. En el caso del amonio, nitritos y nitratos también afecta en mayor medida el abonado agrícola que desencadena un exceso ambiental de nitrógeno que pasa al aire.
Por lo tanto, daos un paseo por el campo y si veis que no está este bonito liquen es que ahí hay contaminación. Y si hay contaminación en el campo mejor no queráis saber cómo está la cosa en las ciudades.
Aviso, lo normal es que este liquen no lo veáis si no os alejáis mucho de la urbe. Ya que todo está contaminado o muy contaminado. Es fácil observarlo en las sierras en la cara opuesta a las ciudades.
Hay más líquenes bioindicadores de contaminación para climas más húmedos, pero traigo este porque es el más común.