En el centro del relato está la OAS, una organización terrorista de origen francés que, recuerda el autor, fue “la más sanguinaria de Europa”, con alrededor de unos 3.000 asesinatos cometidos en tan solo tres años. “Había cosas que tenían en común: todos eran anticomunistas y también había un componente ultracatólico, algunos sectores africanistas, como había sido Franco, y luego muchos descendientes de españoles, que se apellidaban Ortiz o García, porque la colonia española, sobre todo en Orán, era grandísima”.