Frases y fragmentos de libros
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Carta sobre Palestina (Albert Einstein)

Estimado Señor:

Cuando una verdadera y final catástrofe fuera a caer sobre nosotros en Palestina los primeros responsables por ella serían los británicos y el segundo responsable la organización Terrorista formada desde nuestras propias filas.

No estoy dispuesto a reunirme con nadie asociado con aquella gente engañada y criminal.

Sinceramente suyo,

A. Einstein

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La sabiduría no viene con los años

La sabiduría no viene con los años

«La sabiduría no viene de la experiencia. Viene de la reflexión sobre la experiencia. Entre los 25-75 años, la correlación entre edad y sabiduría es nula. Adquirir perspicacia y perspectiva no tiene que ver con el número de años vividos. Se trata del número de lecciones que has aprendido.» Adam Grant
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Cita de Óscar Wilde

"El patriotismo es la virtud de los depravados"

Oscar Wilde.

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Los tres consejos. Creer o comprender. Historia de Osho sobre enseñanzas de Chuang Tzu

Un pretendido sabio, casi un rabino…digo casi porque aunque era rabino, ser un auténtico rabino es difícil. Ser un auténtico rabino quiere decir estar iluminado. 

De hecho, solo era un sacerdote que no sabía nada. Pero la gente decía de él que era un sabio. Un día regresaba a su casa desde un pueblo vecino. 

Al pasar, vio a un hombre que llevaba un hermoso pájaro. Le compró el pájaro y empezó a pensar para sí: “Cuando vuelva a casa me comeré el pájaro; qué hermoso que es”. 

De repente, el pájaro dijo: 

-¡Ni lo pienses! 

¡El rabino se asustó! 

-¿Qué? ¿Te he oído hablar? –preguntó. 

-Sí, y no soy un pájaro común y corriente. Yo también soy casi rabino en el mundo de las aves. Y te daré tres consejos si prometes liberarme –dijo el pájaro. 

El rabino pensó para sí: “Este pájaro habla, así que debe ser alguien que sabe”. 

Así es como nosotros actuamos: ¡si alguien puede hablar, entonces debe saber! Hablar es muy fácil, saber es muy difícil; no existe relación entre ambas cosas. Se puede hablar sin saber y se puede saber sin hablar. No existe ninguna relación. Pero para nosotros, alguien que habla es alguien sabio. 

-Muy bien, dame los tres consejos y te liberaré –aseguró el rabino. 

Primero: nunca creas ningún despropósito, lo diga quien lo diga. Puede que sea un gran hombre, famoso en todo el mundo, con prestigio, poder y autoridad, pero si dice algo absurdo, no le creas –dijo el pájaro. 

-¡Muy bien! –contestó el rabino. 

-Segundo consejo: hagas lo que hagas, nunca intentes lo imposible, porque entonces te convertirás en un fracasado. Así que sé consciente de tus límites. 

Alguien que conoce sus límites, es un sabio, y quien va más allá de sus límites es un estúpido. 

El rabino asintió y contesto: 

-¡Muy bien! 

-Y –dijo el pájaro- este es mi tercer consejo: si haces lago bueno, nunca te arrepientas; arrepiéntete solo de lo malo. 

El consejo era maravilloso, estupendo, así que el rabino liberó al pájaro. 

Feliz y contento, el rabino empezó a caminar hacia su casa mientras pensaba: 

“¡Qué buen material para su sermón! La semana que viene hablaré en la sinagoga y daré esos tres consejos. Y voy a escribirlos en la pared de mi casa y en mi escritorio para tenerlos siempre presentes. Esas tres reglas pueden cambiar a un hombre”. 

Entonces, de repente, vio al pájaro posado en un árbol, y este empezó a reír con tanta fuerza que el rabino preguntó: 

-¿Qué pasa? 

-¡Necio! Tengo un diamante muy valioso en el estómago. Si me hubieses matado, te habrías convertido en el hombre más rico del mundo –dijo el pájaro. 

El rabino se arrepintió en el fondo de su corazón: “Soy un estúpido. ¿Qué she hecho? Creí al pájaro”. Tiró los libros que llevaba y empezó a trepar al árbol. 

Era anciano y nunca en su vida había subido a un árbol. Y cuando más arriba llegaba, más arriba volaba el pájaro, yendo de rama en rama. Finalmente, el pájaro llegó a lo más alto del árbol, igual que el viejo rabino; y entonces el pájaro echó a volar. Justo en el momento en que iba a echar mano al pájaro, este echó a volar. El rabino perdió pie y cayó del árbol. Empezó a manarle sangre de las heridas. Se fracturó ambas piernas y estaba medio muerto. 

El pájaro volvió a posarse en una rama baja y dijo: 

-Primero me creíste, te creíste que un pájaro puede tener un precioso diamante en el estómago. ¡Memo! ¿Alguna vez has oído algo más absurdo que eso? Y luego intentaste lo imposible: nunca antes habías trepado a un árbol. Y cuando un pájaro está libre, ¿cómo pretendes atraparlo con las manos desnudas, atontado? Y luego te arrepientes, sintiendo que te has equivocado, cuando has realizado una buena obra al liberar a un pájaro. Ahora regresa a casa y escribe tus reglas, y la semana que viene ve a la sinagoga y predícalas. 

Y eso es justamente lo que hacen todos los predicadores. Les falta comprensión: solo cargan con reglas, y las reglas son cosas muertas.

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"No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios"

"No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios"

Levítico 19:4

"No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios"

PD: ¿Dónde están los Abogados Cristianos cuando se les necesita?

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HABLEMOS DE LANGOSTAS — David Foster Wallace

HABLEMOS DE LANGOSTAS — David Foster Wallace

¿Es posible que las generaciones futuras contemplen nuestra producción de comida y nuestras prácticas alimentarias en gran medida tal como ahora contemplamos los espectáculos de Nerón o los experimentos de Mengele? Mi reacción inicial es que una comparación cómo esta es histérica y extrema: y sin embargo me parece que la razón de que me resulte extrema es que yo creo que los animales son menos importantes moralmente que los seres humanos; y cuando se trata de defender una creencia como esta, incluso ante mí mismo, tengo que reconocer que a) tengo un interés egoísta obvio en creerlo, ya que me gusta comer ciertas clases de animales y quiero poder seguir haciéndolo, y b) que no he conseguido articular ninguna clase de sistema ético personal en el que esta creencia sea verdaderamente defendible en lugar de egoístamente conveniente.