Apenas estamos empezando a desentrañar los misterios mecanicistas en torno a las formas en que nuestra alimentación y nuestra vida como seres físicos afectan a nuestra mente. Ahora, nuevos datos publicados en NeuroCellPress agregan una pieza interesante al rompecabezas y demuestran cómo los ácidos biliares (moléculas liberadas en los intestinos que ayudan a digerir la grasa) pueden actuar como antidepresivos endógenos. [eng] Traducción y vídeo en
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