La solución al problema de la vivienda: el modelo vertical del siglo XIX

Con respecto la crisis de la vivienda, se suelen proponer soluciones difíciles como la regulación del alquiler, construcción pública masiva o incentivos fiscales. Sin embargo, la historia económica ofrece alternativas muy eficientes que parecen haber sido injustamente olvidadas por todo el mundo.

Una de ellas fue el innovador sistema de alojamiento desarrollado en el Londres del siglo XIX conocido vulgarmente como el modelo de la cuerda.

El funcionamiento era muy simple. En algunos hostales baratos, los clientes pagaban una pequeña cantidad para dormir apoyados sobre una cuerda tensada a lo largo de una habitación. Los clientes permanecían sentados o ligeramente inclinados colgados de la cuerda durante la noche.

Por la mañana, el propietario soltaba la cuerda y los clientes caían suavemente al suelo, lo que además servía como amable despertador. El cliente se levantaba fresco y renovado para una nueva jornada en las minas de sulfuro de Cae Coch.

Desde un punto de vista económico, este modelo presenta varias ventajas de las que hablaré.

Primero) la eficiencia espacial. En el espacio donde normalmente dormirían dos o tres personas, podrían dormir fácilmente doce personas verticalmente organizadas.

Segundo) el modelo elimina completamente el problema del mobiliario. No se necesitan camas. La infraestructura básica consiste en una cuerda robusta y algunos puntos de anclaje estructural.

Tercero) introduce una forma interesante de rotación natural del inquilino. Nadie puede ocupar permanentemente el espacio, lo que reduce el riesgo de ocupación ilegal.

Por otra parte, creo que el sistema tiene importantes implicaciones urbanísticas. Si se adopta a gran escala las ciudades podrían aumentar su densidad habitacional sin necesidad de construir nuevos edificios, quitándole al siempre explotado funcionario la necesidad de sellar y firmar documentos. Bastaría con instalar más cuerdas.

Sin duda algunos críticos podrían señalar que este modelo presenta ciertos inconvenientes relacionados con la comodidad, la salud o la dignidad humana. Pero creo que en un contexto de falta de vivienda estos factores deben mirarse cuidadosamente teniendo en cuenta los beneficios de eficiencia habitacional.