Hay mercados donde el precio de un bien se decide en una subasta, otros donde lo fija un algoritmo y algunos donde lo determina el Estado. Pero existe un tipo de mercado mucho más incómodo para la teoría económica: aquellos donde la demanda es literalmente una cuestión de vida o muerte y la oferta está casi completamente bloqueada por la ley y por la ética médica.
Mientras que en algunos mercados el precio de un activo se decide mediante subasta, o lo fija un algoritmo o incluso lo determina en Estado, en otro tipo de mercados la realidad es más incómoda para la teoría económica. Se trata de aquellos mercados donde la demanda es literalmente una cuestión de vida o muerte y la oferta se ve bloqueada por la ley y por la ética. Hoy voy a hablar del tráfico de órganos. Normalmente escribo artículos satíricos sobre economía pero hoy juego al despiste y trataré esto con seriedad.
En la mayor parte del mundo actual los sistemas sanitarios funcionan con una premisa bastante simple. Esta es que los órganos deben obtenerse mediante donación. Donación altruista, quiero decir. Esto responde evidentementte a cuestiones de ética y a la necesidad de evitar explottar a gente vulnerable. Pero desde un punto de vista puramente económico esta regla introduce una peculiaridad. El precio monettario del órgano desaparece del sistema legal. Cuando el precio desaparece, el mercado no necesariamente desaparece con él.
La escasez absoluta
La escasez es la característica principal de este fenómeno. La demanda de órganos se determina básicamente por factores médicos como la insuficiencia renal, fallos hepáticos, cardiopatías... En muchos casos, el transplante es la única alternativa viable para vivir.
Por otra parte, lao ferta depende de una serie limitada de circunstancias como el fallecimiento de compatibles, el consentimiento de los familiares, sistemas hospitalarios preparados o la velocidad de la logística médica. Incluso en aquellos países con altas tasas de donación la cantidad de órganos disponibles es bastante más inferior al número de pacientes que los necesitan.
Aquí se crea lo que llamaríamos "tensión estructural". La medicina moderna tiene la capacidad técnica de salvarle la vida a la gente mediante transplantes pero el número de órganos disponible impone un límite. Desde un punto de vista puramente económico tenemos una situación clásica: altta demanda, oferta rígida.
El incentivo vital
En la gran mayoría de los mercados el consumidor puede decidir entre esperar, sustituir el producto o simplemente renunciar a la compra de este. Pero en el caso de un órgano vital estas opciones están más limittadas.
El incentivo para encontrar una alternativa puede volverse enorme cuando las opciones son la muerte o una enfermedad crónica grave. Esto explica por qué, en ciertos contextos, aparecen redes clandestinas que intentan conectar pacientes con órganos fuera de los canales oficiales.
No es necesariamente una cuestión de tomar decisiones frías o puramente económicas. Más bien es el resultado de una combinación de urgencia médica, desigualdades globales y recursos económicos. Cuando la presión de la demnda es extrema, incluso pequeñas "grietas" institucionales pueden convertirse en oportunidades para los intermediarios/brokers.
El intermediario o broker
En muchos mercados ilegales la figura central no es el comprador ni el vendedor. La figura centrar es el intermediario o broker. El broker cumple una función muy simple que es conectar a alguien que necesita un órgano con alguien dispuesto a venderlo o cederlo ilegalmente. Esta función requiere poder atravesar muchas barreras legales, financieras, logísticas y médicas. Por lo tanto, el broker suele llevarse una gran parte del valor económico que genera la transacción.
Esto no es nada raro en este tipo de economías clandestinas. Cuando una actividad se mueve fuera del marco legal, los costes de coordinarla aumentan y los intermediarios obtienen una importancia enorme. El resultado de esto es una cadena donde el más vulnerable (generalmente el donante) recibe solo una fracción del valor.
La asimetría global
Otro elemento clave es la desigualdad internacional. Los sistemas sanitarios, los niveles de ingresos y las oportunidades económicas varían mucho de país en país. En algunos de estos países la venta ilegal de un órgano puede representar muchos años de ingresos para una persona en situación de pobreza. En otros países el coste total de la operación lo asume el paciente con recursos que no encuentra órganos disponibles de manera legal.
Esta asimetría crea las condiciones perfectas para el turismo de trasplantes. Los pacientes viajan a otros países buscando operaciones que no podrían realizar en la sanidad de sus países. Desde un punto de vista puramente económico, es un caso extremo de "brokerage internacional". Desde una perspectiva moral/médica, plantea problemas profundos sobre explotación y seguridad.
El mercado oculto
El resultado final es un mercado muy peculiar que existe porque hay una escasez extrema y una necesidad literalmente vital pero al mismo tiempo es rechazado por la mayoría. A diferencia de otros mercados clandestinos, este se mueve en una zona muy sensible donde se mezclan factores como la medicina, desigualdad global, moral y criminalidad.
Desde el punto de vista económico ilustra una lección clásica. Cuando la demanda es intensa y la oferta está rígidamente limitada, las presiones para crear mercados alternativos aparecen.
La forma en que una sociedad gestiona la escasez de algo tan fundamental como un órgano muestra mucho sobre sus instituciones, sus valores y límites.