Otro artículo sobre bichos, otro artículo sobre mí, tengo un ego de cojones, o lo mismo es que como está muy chulo lo que ha pasado (según mi propio índice de chulismo, claro está) pero nadie va a contarlo en ningún lado mejor os lo explico yo mismo.
En algún momento de los años veinte del siglo pasado el Dr. Alfonso Dampf Tenson (1884-1948) que fungió entre otros cargos como Catedrático de la “Escuela Nacional de Ciencias Biológicas IPN de México realiza una excursión (así la llama Navàs) por “la américa central” recolectando distintas especies de insectos por sí mismo, guardándose muchos de ellos para su propia colección, pero haciéndole un importante envío de diversos ejemplares desde México a Zaragoza al jesuita tarragoní Longinos Navàs i Ferré

Alfonso Dampf, su foto sería cojonuda para ilustrar una ficha de personaje de La llamada de Chutlhu edición años 20.
Navàs es de esos científicos españoles que realizó un trabajo abrumador y que goza, o, al menos, a mí me lo parece, de poco reconocimiento dentro de España. Nacido en el municipio de Cabacés, se ordena jesuita, es destinado al Colegio del Salvador de Zaragoza siendo allí donde realiza la mayor parte de su labor científica, que es extensa e importante. Aquí historia-hispanica.rah.es/biografias/33105-longinos-navas-ferre y aquí en-wikipedia-org.translate.goog/wiki/Longinos_Navás?_x_tr_sl=en&_ tenéis datos sobre su vida y obra.

Longino Navàs i Ferrer, también mola un huevo, la verdad, tiene una presencia apabullante.
Parece que a principios de siglo XX Navàs comienza a interesarse por la entomología, licenciándose primero en la Universidad de Ciencias Naturales de Madrid y especializándose en taxonomía y publicando artículos en revistas españolas, italianas, alemanas y americanas, describiendo nuevas especies de plantas e insectos, siendo los neurópteros (orden Neurópteda, crisopas y hormigas león entre otros están dentro de este orden) objeto especial de su interés.
Pues siendo una figura reconocida en el primer tercio del siglo pasado entre los entomólogos y los taxonomistas y especializándose en Neurópteros es cuando recibe el envío de ejemplares por parte de Dampf a la vuelta de su excursión por la américa central. De entre todo lo que le envía Dampf, que no sé si existe catálogo de ese envío, aunque supongo que sí, a Navàs le llega un ejemplar adulto de hormiga león, recogido en la población de Peto, Yucatán, México, por el Doctor Dampf.
Ese ejemplar de hormiga león resulta ser de una especie desconocida hasta ese momento y Navás la describe y la incluye como especie nueva en su artículo publicado en la Revista Chilena de Ciencias Naturales en su 3ª serie de insectos neotrópicos en 1928. Aquí tenéis el artículo rchn.biologiachile.cl/pdfs/1927/1/Navas_1927.pdf (especie nº39 de las descritas, página 317 de la revista). Le da el nombre de Nehornius Dampfi, en honor a su recolector/descubridor, la describe en latín y también en castellano y la incluye dentro de la taxonomía de especies de seres vivos. Una más entre la increíble diversidad de especies que poblamos este planeta.
No sé si ese ejemplar, que sirve como base para la descripción de la especie se conserva en la actualidad, sé que Navàs cedió sus colecciones de neurópteros al Museú de Ciencias Naturals de Barcelona, lo mismo les escribo un email y se lo pregunto, lo mismo, me responden y todo. ¡Qué carajo!, les voy a escribir en cuanto termine el artículo.
Desde entonces, como pasó con mis preciosas moscas de cabeza cuadrada www.meneame.net/story/soy-unica-persona-sobre-faz-tierra no me consta que nadie más hay tenido noticias sobre esa especie de mosca león nunca más.
Este caso es más relevante todavía que el de mis Physoconops connectens porque no me consta que el ejemplar haya sido recolectado nunca por nadie más ni esté en ninguna otra colección distinta de la de Navàs. Existiría, por tanto, un único ejemplar, que no sé si se conserva hoy en día, perteneciente a la colección de Navàs y que debería estar, de conservarse, en el Museú de Ciencies Naturals de Barcelona, que curiosamente es mi ciudad natal.
Curiosamente digo, porque ha sido otro barcelonés, yo, claro, el que en septiembre de 2024, estando en México, visitando a mi hermana y mi cuñado, que viven allí desde hace muuuuchos años, vi a un bicho posarse sobre una hoja de un jarrón de una de las mesas de su restaurante (evito el nombre para que esto no parezca un artículo publicitario). Yo estaba sentado en otro lado, pero vi que algo vivo se posaba y ya me puse bizco. Interrumpí la conversación con mi hermana y mi cuñado, que seguramente era muy interesante, pero yo acababa de detectar un puto bicho y me acerqué cual pantera rosa armado con mi móvil (celular) para poder tomarle unas fotos antes de que se marchara.
Las hormigas león, en su fase adulta, son tremendamente tranquilas y si se quedan quietas sobre algo suelen dejar que te acerques sin problemas, vamos, que disparé a placer y las fotos salieron buenas.
Aquí el momentasso www.inaturalist.org/observations/241328605
Esa misma noche subí las fotos a inaturalist, la etiqueté como Myrmeleon immaculatus y le pedí ayuda a Grigorenko, un entomólogo de Crimea, especializado en Neurópteros con la identificación. Él fue el quien me corrigió y el que la catalogó como Myrmeleon dampfi, conviertiéndose, desde ese momento, en el primer ejemplar de esa especie fotografiado en estado salvaje, en toda la historia de la humanidad. Sí, otra vez, sí, soy un puto makina, burpes, burpes, burpes…

Mi preciosa y única Nehornius dampfi
Sucedió por eso, que como la taxonomía de especies es puta y liosa como ella sola, mi Myrmeleon dampfi no subía ni a patadas en el puñetero GBIF, que viene a ser el repositorio de observaciones de especies más “importante” del mundo. No subía porque la Myrmeleon dampfi no está reconocida con ese nombre en GBIF. Y bien que hacen porque Navàs no la llamó así.
Y yo he esperado pacientemente durante año y medio a que sucediera el milagro. Yo no tengo conocimiento alguno sobre biología ni menos sobre taxonomía de especies, sólo soy un paciente observador, esa es mi virtud, ser paciente y observador, así que no me veo con solvencia alguna para sugerir nada ni a inaturalist ni a GBIF y no lo voy a hacer jamás, pero en algún momento alguien debería hacer algo. Quiero que mi Pokemon aparezca reconocido en GBIF, ¡Me lo merezco! ¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza?
Por fin, hace veinte días, se produjo un cambio en inaturalist y el taxón que recogía a mi especie única se declaró inactivo y, en su lugar se cambió el nombre a Nehornius dampfi, el que le dio Longinos Navàs, ¡¡coño!! qué para algo describió él al puñetero bicho, que menos que llamarle cómo Navàs le bautizó.
Ahora la nomenclatura de Inaturalist por fin coincidía con las de GBIF, ya era cuestión de esperar.
Y en una fecha cercana, tampoco entro cada día en GBIF (y si lo hago no lo voy a reconocer aquí), por fin, mi observación de mi preciosísima Nehornius dampfi ha sido reconocida y subida a GBIF, ¡viva!
La exclusiva exclusivosa en GBIF aquí www.gbif.org/species/2100495
Y efectivamente, es la única existente, ni ejemplares en museos, a falta de saber si todavía existe la que Navàs cedió al Museú de Ciencies Naturals de Barcelona, ni existencia en otras colecciones, ni foto alguna tomada por nadie nunca jamás antes de la mía.
¡Pokemon exclusivo, chachos! ¡Triple desde el medio campo en el último segundo de partido para ganar la final! Así me siento yo. Sin público, sin espectadores, sin nadie haya corrido a abrazarme al medio del campo, pero bueno, cada uno es el protagonista de su propia película y en la mía todo esto está volviendo a sonar espectacular
Y en este caso el tema es especialmente chulo porque siendo barcelonés me hace especial ilusión haber fotografiado una especie cuyo único ejemplar observado hasta ahora, se conserva o se conservó, en el museo de ciencias naturales de mi ciudad.
Siendo además un ejemplar originario del Yucatán mexicano la casualidad de estar doblemente vinculado con Barcelona es sumamente extraña.
Y eso es lo que os cuento, y ojalá a alguien le haya vuelto a interesar.
