Jarg se encuentra a 800 kilómetros del estrecho de Ormuz y a tan solo 24 kilómetros de la costa iraní. Dado el tamaño del objetivo, la necesidad de mantenerlo indefinidamente y la falta de factor sorpresa, Estados Unidos necesitaría miles de soldados para la misión. Un ataque con helicópteros evita las armas antibuque, pero cualquier aeronave que aterrice sería un blanco fácil para drones, misiles y artillería, así como para defensas aéreas de corto alcance, explica Harrison Mann, ex mayor del Ejército de los Estados Unidos.