En Cabañas de Yepes, un pequeño municipio toledano de calles tranquilas y poco más de 300 habitantes, hay un "vecino" que no paga impuestos y no saluda en la plaza. Hablamos de un lince que, desde hace semanas, ha alterado la rutina de los vecinos. "No estoy de acuerdo con que el lince conviva en el pueblo", asegura una vecina. Pero no todos piensan igual ya que otros han pasado del susto inicial a la admiración: "Es muy bonito, mira, tengo una foto", comenta otra residente emocionada. La ubicación del lince está más controlada que la del bar.