La pareja, que compartía dos inmuebles en el momento del divorcio, había acordado inicialmente que uno de ellos se atribuyera a la mujer para la crianza de las hijas comunes. No obstante, una vez que las jóvenes se independizaron, el padre solicitó revisar la situación. En 2018, la nueva resolución judicial denegó la atribución de la vivienda a la mujer pero esta decidió seguir viviendo en ella sin autorización.
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