Caer en la casilla de suerte, como en el Monopoly, ya no supone un cambio de vida tan boyante como hace años. No es que comprarse una casa sea un juego, y menos en los tiempos que corren, pero sí ese sueño cumplido de muchos cuando piensan en dar con esa combinación de números que esconden los 400.000 euros del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad. Sobre todo depende de dónde vivas (o dónde quieras la casa).
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