El día del apagón se programaron 10 centrales para regular la tensión de la red. Una avisó que no estaba disponible, otra actuó al revés y unas cuantas no respondieron. El 28-A nos recordó que el mercado decide quién produce, pero la física decide cómo se puede operar. Y si los que cobran por sostener la red no cumplen, el sistema entero lo paga. Solución; aumentar el número de centrales de respaldo. La conclusión “quien incumple gana más” es una sospecha: alerta sobre incentivos mal diseñados.
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