El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria confirmó el derecho de un conserje con trastornos graves, derivados de su dependencia a sustancias (alcohol y cocaína), a percibir una pensión de incapacidad permanente absoluta de 622,04 euros mensuales de carácter vitalicio (para toda la vida). El trabajador luchó por conseguir la gran invalidez, pero la justicia no le reconoció este grado más alto porque no acreditó que necesitara la asistencia de terceras personas para los actos esenciales de la vida diaria, requisito obligatorio.
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