Cachitos de hierro y cromo regresó, como cada Nochevieja, convertido en un ritual que reafirma la música como refugio sentimental al que se vuelve para reencontrarse con canciones que forman parte de la memoria colectiva. Al ritmo de hits con innato cariz nostálgico, el emblemático formato de La 2 volvió a disparar sarcasmo en todas direcciones a través de sus ya inconfundibles rótulos, dirigidos a un variado popurrí de personajes públicos.
|
etiquetas: cachitos , nochevieja
Luego cambiabas a Cachitos y veías a Pet shop boys, The Cure etc.. y te daban ganas de llorar sobre cómo ha ido degenerando la música.
www.youtube.com/watch?v=MlW7T0SUH0E
#13 El problema de las cadenas privadas es que por razones obvias su fondo videográfico es mucho más limitado en el tiempo, y luego ya en cuanto a comercialidad también hay mucha diferencia.
Luego estuve con Haydn y su concierto para trompeta para desintoxicar:
www.youtube.com/watch?v=ZKdeqvmSq5M
También podéis disfrutar un poco de la vida y no sufrir tanta amargura por todo
Edit: también iba para #_3, pero no me ajunta. Más cositas del rencor perpetuo...
Eso será en tu caso. Yo he opinado de una cosa en concreto, si te molesta, háztelo mirar...
También podéis disfrutar un poco de la vida y no sufrir tanta amargura por todo
No te preocupes, yo ni veo la tv, y si se lo que es ese programa es por verlo cuando visito a la familia. Y tampoco soy de los que se amargan hasta el punto de tener que responder porque alguien critique un programa de tv
Y te devuelvo el negativo, que me parece que no soy yo el amargado precisamente
Los rótulos cambain año tras año, y unos son una mierda, y otros están bien. Es entretenimiento, y consigue su objetivo.
Esos programas tienen éxito porque los que lo estamos viendo no tenemos ya el cuerpo para fiestas, y son las canciones que escuchábamos cuando salíamos por ahí.
Es que le damos una vuelta al resto de canales y ya se nos quitan las ganas de salir del streaming un año más.
En Internet se pueden ver cosas, pero está mejor que alguien experto haga el popurrí y le ponga contexto
#6 ¡Y estrena traje!