«La parroquia no puede repartir cartuchos indiscriminadamente a todo el mundo», sostiene el sacerdote, «sobre todo cuando la sociedad ha cambiado. ¿Por qué tengo que dar cartuchos a gente que no viene a misa en todo el año? Ese día, incluso llegó gente de Burela, As Pontes, Vilalba... y ni siquiera asistieron a misa, pero vinieron después. Se han repartido 750».
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