#36 A ver, crack, que no te enteras. El problema no es el “pitido”, es la bajada de adherencia cuando abusas de él, que es un concepto básico de gestión del riesgo y no una paranoia orwelliana. Yo estoy muy a favor de estos avisos cuando son necesarios de verdad, pero si conviertes una herramienta excepcional en rutina, ese 10% que hoy te hace caso mañana pasa del mensaje porque ya lo ha oído diez veces sin consecuencias graves. Y entonces, campeón, cuando toque una riada realmente crítica, el pitido ya no salva a nadie porque cuatro ineptos que no tienen ni puta idea de emergencias, ni de gestión del riesgo, ni de una mierda, lo han quemado antes a base de usarlo solo para cubrirse políticamente.
#25 El problema es cómo se decide convertir esa información en un aviso intrusivo que te secuestra el móvil, te mete miedo y te trata como a un menor de edad.
Informar no es lo mismo que sobresaltar. Hay mil canales para informar de riesgos, desde avisos escalonados hasta comunicación continua en medios y apps específicas, y otra cosa muy distinta es usar sistemas tipo ES-Alert como si cada episodio intenso fuera el fin del mundo. Si disparas el botón rojo cada dos por tres, lo que consigues no es una ciudadanía más consciente, sino una ciudadanía que acaba pasando del aviso cuando de verdad haga falta, porque la habituación existe y está más que estudiada.
Y no, no es “avisos o selva”. Entre no avisar nunca y avisar siempre al máximo nivel hay un abanico enorme de opciones racionales. Si conviertes una herramienta pensada para situaciones excepcionales en rutina, estás degradando la gestión del riesgo y trasladando tu incapacidad política para priorizar a los móviles de la gente. Luego cuando llegue una riada de verdad, o algo fuera de lo estadísticamente esperable, no llores porque la población no reacciona como en el simulacro mental que te montaste.
Un putinejo. Fuera la estatua y que pongan una del Gran Héroe Bandera, de algún nacionalsocialista o de un superhéroe americano si hace falta. Sí señor.
Informar no es lo mismo que sobresaltar. Hay mil canales para informar de riesgos, desde avisos escalonados hasta comunicación continua en medios y apps específicas, y otra cosa muy distinta es usar sistemas tipo ES-Alert como si cada episodio intenso fuera el fin del mundo. Si disparas el botón rojo cada dos por tres, lo que consigues no es una ciudadanía más consciente, sino una ciudadanía que acaba pasando del aviso cuando de verdad haga falta, porque la habituación existe y está más que estudiada.
Y no, no es “avisos o selva”. Entre no avisar nunca y avisar siempre al máximo nivel hay un abanico enorme de opciones racionales. Si conviertes una herramienta pensada para situaciones excepcionales en rutina, estás degradando la gestión del riesgo y trasladando tu incapacidad política para priorizar a los móviles de la gente. Luego cuando llegue una riada de verdad, o algo fuera de lo estadísticamente esperable, no llores porque la población no reacciona como en el simulacro mental que te montaste.