#5 Bueno, tampoco seamos injustos: citaban a Nicolosi, tenían créditos ECTS y todo. Que la American Psychological Association descartara sus teorías en 2009, tres años antes de que se defendiera el trabajo, es un detalle menor que no debería enturbiar el rigor académico del conjunto. A veces la ciencia va demasiado rápido y las universidades católicas necesitan su tiempo para procesar las novedades. Paciencia. Solo llevan catorce siglos adaptándose.
Qué tranquilizador saber que mientras la ANECA revisaba ese máster, algún funcionario firmó que todo estaba en regla. Porque aquí el escándalo no es solo el cura que tutorizó el trabajo: es que el Estado español acreditó oficialmente el título, financió indirectamente la institución y luego aprobó ocho leyes para quedar bien en las fotos. El resultado: multa cero, decano en su sitio, máster vigente. Si un herbolario vende un brebaje para "curar" la diabetes le cierran el negocio en una semana. Pero si le pones créditos ECTS a la homofobia, una cruz en la fachada y un reverendo como tutor, resulta que es libertad de cátedra. La diferencia entre pseudociencia punible y pseudociencia respetable, al parecer, es la sotana.
#11 A ver, bulista de tomo y lomo. La gente que se regulariza, no vota en generales. Vota en municipales. Y 500.000 personas diluidas en toda España, son ridículos para cambiar radicalmente el voto excepto en ayuntamientos medianos. Venga, ya has lanzado el bulo del día, puedes ir a dormir.
#18 También dice el artículo que no afecta a una zona que está a 30 kilómetros retirada del espigón.
"Juan Antonio Morales, catedrático de Geología de la Universidad de Huelva, que estudia desde hace años la dinámica de la playa de Matalascañas, asegura que la hipótesis que apunta al macroespigón como responsable de la situación “no es cierta”. “Pero ha calado hondo en la población y es casi imposible de desterrar”, afirma. “Cualquier barrera colocada en el mar influye en el aporte de sedimentos, pero en este caso afecta a la zona de Mazagón, más cercana, no a Matalascañas, que está a más de 30 kilómetros”.
Será que esto no les perjudica como ciudadanos
"Juan Antonio Morales, catedrático de Geología de la Universidad de Huelva, que estudia desde hace años la dinámica de la playa de Matalascañas, asegura que la hipótesis que apunta al macroespigón como responsable de la situación “no es cierta”. “Pero ha calado hondo en la población y es casi imposible de desterrar”, afirma. “Cualquier barrera colocada en el mar influye en el aporte de sedimentos, pero en este caso afecta a la zona de Mazagón, más cercana, no a Matalascañas, que está a más de 30 kilómetros”.