"El grave problema de que el debate «esté en la calle» es que el ciudadano (y el político, que todavía es peor) se salta la primera variable, y va directamente a las consecuencias. El sujeto «opinante» que ignora el mecanismo científico que está detrás de un procedimiento, se saltará el primer factor: a él no le importará si hay hombres capaces de «dominar» el procedimiento (porque él no lo entiende y sólo ve la consecuencia). Es entonces cuando confunde el riesgo con peligro."