Hasta los 80 el sector público era quien "más vivienda construía", se creaba "vivienda protegida con fecha de caducidad". Luego se empezó a apostar por un modelo en el que "el Estado se dedica a dar facilidades al mercado para que produzca vivienda a precio libre". Desvinculándose de la creación de vivienda pública, se planteó un modelo en el que "el aumento de oferta permitiría generar vivienda para todos y vivienda libre", la idea era: "simplemente dejando que el mercado construyera podríamos lograr que hubiera vivienda asequible para todos".