Hoy, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha impulsado sus relaciones con Putin y ha establecido una mesa de diálogo entre Moscú y Kiev para alcanzar un alto el fuego —y, de paso, hacer jugosos negocios—. Pero en esa mesa no se sientan los europeos, lo que insufla aire al debate sobre la conveniencia de reiniciar el diálogo directo con Rusia. Francia e Italia defienden la necesidad de volver a hablar con Putin para no quedar marginados en un diálogo que maneja enteramente Estados Unidos y del que dependerá la arquitectura de seguridad...