Hace 2 meses | Por Quinqui a revistaorsai.com
Publicado hace 2 meses por Quinqui a revistaorsai.com

Nacho Carretero es poco menos que el autor de culto en España. Después de su libro «Fariña», que se convirtió en la serie de Netflix más vista en la península ibérica, Nacho tuvo una tremenda exposición mediática. Pero muchos años antes escribió un texto maravilloso para la primera temporada de la Revista Orsai. Una crónica familiar muy íntima que le pedimos que leyera en voz alta para nosotros

Comentarios

Un_señor_de_Cuenca

#2 Vaya, me ha rematado la noticia.

marraski

#2 hotia..... que pena..., había investigado por que me apetecía ver alguna foto del abuelo,, y se me había olvidado curiosear de la tía..
gran hombre grandisima obra, y tiene una pinta terrible, de ser una familia incredible, un abrazo desde Euskal Herria..... (lo siento nunca se que decir en estos casos, el "que descanse en paz" o "mis condolencias" me parecen tan anacrónicas como carentes de empatía)

https://www.alia.network/noticia/martin-pou-fundador-de-aspronaga

makinavaja

Un gran relato de un gran escritor...

Ka0

#4 …en una gran revista.

Sir

#7 que maravilla recordar el primer año de Orsai y la revista y toda la ilusión en torno al proyecto. 2012 fue, quién lo diría.

mund4y4

#0 gracias por haber subido este relato. De lo mejor que he visto últimamente en Menéame.

DEP, Chus.

benderin

Es una historia muy buena. Yo la conocía de hace muchos años que pasó por aquí sin pena ni gloria, Mi tía Chus

Hace 9 años | Por aiounsoufa a editorialorsai.com

Me alegro de que ahora haya subido a portada.

DayOfTheTentacle

#8 latas de anchoas
Ainhoa no tapees tanto
No pierdas las cabechoas

DayOfTheTentacle

Mi tia es una alcohólica
Mi tia txus está borracha
Ahora está contenta
...

LPR

glups

#6 Y en su tumba ¿que hay?
¿ha perdido la cabeza?

Pilar_F.C.

#0 Gracias por este gran relato.

juliusK

Joé, que curioso, se me han metido miles de cosas en los ojos y a pesar de todo he visto que hay gente imprescindible que no durará cien años, cagüentó. Ojalá hubiera un cielo con montones de chocolate, galletas y bollos (y ni un trocito de pimiento rojo) para Chus y sus yayos. Abrazo enorme para Nacho Carretero, viendo cómo escribe se entiende que los frijolitos ungaunga le lleven años acosando.